Els peus a mar i el cap als núvols

La Juanita i la Jesusa, els primers gais a cara descoberta en la fosca Vilanova dels anys 60

La Juanita, en un casament familiar, ja gran. Eix

La Juanita, en un casament familiar, ja gran. Eix

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A la tancada Vilanova dels anys 60, en blanc i negre, destacaven dos xicots joves que vivien a la ciutat, fosca i franquista, lluint públicament, sense gens de vergonya ni complex, la seva homosexualitat.

Eren la Juanita i la Jesusa. Sense ficar-se amb ningú, anaven i venien del seu treball com a pintors de parets, despreocupats del rebuig i les murmuracions que despertaven, a més dels evidents somriures malèvols i burles descarades, moltes vegades protagonitzades per jovenets barbamecs.

Caminaven amb el cap alt i la barbeta aixecada, indiferents a les mirades i comentaris que alçaven al seu pas, remenant el cul lleugerament i parlant amb fingida veu de dona.

La mare li pegava perquè fos home

Desde pequeñito sintió que le gustaban los hombres -explica Ana García, cunyada de la Juanita-. Le gustaba hacer cosas de mujer, pero no le gustaban las mujeres. Él me llegó a decir: “Si mi hermano hubiera sido como yo, hubiera sido capaz de matarle”. Lo decía por lo que le había pasado. Sufrió tanto que por eso decía que no le hubiera gustado que su hermano, mi marido, fuera igual que él”.

“Desde siempre aceptó lo que era -intervé la seva neboda Silvia Pérez García-. Le daba igual lo que dijese la gente”.

La cunyada afegeix que “entonces estaban muy mal vistos los homosexuales. De pequeño su madre le pegaba. Él no lo ocultaba. Había otros que lo ocultaban. Pero él decía: “Si soy así, ¿por qué voy a esconderlo?”.

-Por què le pegaba su madre?

-Porqué decía que no tenía que ser así, que tenía que ser un hombre.

La Juanita amb la seva mare

“Supercoqueto”

Él se arreglaba mucho -conta la Sílvia-. El pelo, las uñas... Al trabajo iba con ropa de trabajo, pero cuando se arreglaba lo veías más arreglado que muchas mujeres. Era super coqueto. A la famlia le costó muchísimo aceptarlo”.

“En casa era el tío Juan, pero en la calle y en toda Vilanova era Juanita la pintora. No le importaba que le llamaran así. Él mismo decía: “Yo soy Juanita”.

Havia nascut el 1936, a Alameda, Màlaga, en una família de 12 germans. Van emigrar a Vilanova quan ell tenia 21 anys. Inicialment, vivien al carrer de Sant Josep, al costat de l’Hospital de Sant Antoni. Després, durant una curta temporada, als blocs de l’Armanyà. Finalment a la Geltrú, al carrer de Santa Gertrudis.

Era la mejor persona he conocido yo. Ayudaba a cualquiera, defendía a cualquiera del que hablaran mal. Yo he vivido con él cuatro años. Era como si fuéramos hermanos. Me decía: “Si te veo desnuda, Ana, no me importa. O sea, no me pasa nada. Ahora, ¡que no vea a un hombre desnudo...!”. Me tenía mucha confianza. Era muy abierto”.

El seu somni era ser cantant

Su sueño era ser cantante de flamenco. Vino a Vilanova una compañía de cante y él fue a cantar con ellos. Pero su madre no le dejó. Ella pensaba que en ese mundo del cante todos eran viciosos. En cambio, su padre sí que lo aceptaba. Pero el padre murió muy joven”.

“Lo que le gustaba cantar eran coplas, como las de Rocío Jurado, Rocío Durcal, la Lola Flores. Le gustaba mucho Rafel Farina”.

Silvia afegeix que ell tenia devoció per la seva mare, i ella per ell. “Lo que pasa es que al principio ella, por el pueblo, por las habladurías, por lo que dirán, porqué estaba feo, no lo aceptaba. Entonces tenia que castigar aquello de alguna manera. Primero ella le dijo que aquello era una enfermedad, pero luego, más tarde, asumió que su hijo era una persona normal, que no era una enfermedad, que le gustaba vestirse, que le gustaba arreglarse y que le gustaban los hombres”.

Es vestia d’home. “De punta en blanco, pero siempre de hombre. Las uñas siempre largas. El pelo bastante largo. Llamaba la atención".

Intervé Ana: “A mí me decía: “Me arreglo más que tú”.

Mai no portava roba de dona. També, sempre sabates d’home. No es maquillava.

Pinta una finestra en una cambra sense finestra

Es va fer pintor perquè el seu pare també ho era. Econòmicament es defensava. “Tampoco cobraba lo que tenía que cobrar -matisa Silvia- porqué era muy espléndido. “Yo te hago eso. Tranquila, que no pasa nada”. A lo mejor le daban dos duros y, además, le daban de comer, Tenía mucha faena, siempre”.

La seva cunyada asegura que “al verlo como era, había gente que se echaba para atrás. Me lo contaba a mi, a veces”. Recorda que “a uno que se iba a casar, le pintó el piso. Y le añadió, sobre el cabezal de la cama, una ventada pintada, deseándole felicidad. Como si tuviera vistas exteriores”.

“Nunca he tocado a una mujer”

-¿Cuál fue el amor de su vida?

-No lo sabemos. Yo sé que se veía con alguien, pero no... No llegó a tener ganas de casarse. Porqué nunca había tenido una pareja fija. Tenía sus aventurillas, como él decía. Pero no uno fijo como para casarse. Si hubiera vivido hasta el día de hoy, a lo mejor sí.

-¿Nunca tuvo relación con chicas?

-A mi me decía: “Nunca he tocado a una mujer” -contesta Ana.

La neboda explica que ell i la Jesusa tenien una gran complicitat. “Siempre se les veía juntos”.

La relació entre ells venia del fet que tots dos pintaven. No tenien una empresa conjunta, però quan un necessitava l’altre li demanava ajut. “Jesusa había estado casado con una mujer”, recorda Silvia.

Juanita no parlava de política. “De Franco decía que había sido muy duro con estas cosas, que con él era impensable que se reconociera a los homosexuales”.

Mi tío tenía relaciones a escondidas porqué no quería que la otra persona pasara lo que él pasó. Iba con hombres, pero no quería descubrirlos para que a la otra persona no le dijesen que era maricón. No ha querido ir con nadie públicamente para que no lo señalasen como su pareja. Yo creo que eso es lo que a él le tiraba para atrás. Lo que más le dolía era que alguien sufriese, que alguien lo pasara mal. Él nunca se escondió, nunca. Lo que le decían a él le daba igual, lo que no quería es que se lo dijeran a los demàs. Y, aparte de algunas dificultades iniciales, siempre ha tenido el apoyo de toda la família. No nos hemos escondido nunca de decir este es mi tío o este es mi cuñado”.

Ana García, la seva cunyada, i Silvia Pérez, la neboda

Acollí a un noi malalt

Él cogió a un muchacho para sacarlo de la mala vida. No como pareja de él, sino como si fuera un hijo o un hermano. Eso fue cuando ya era mayor. Entonces vivían en la calle de Santa Gertrudis, donde yo viví con ellos. Allí vivieron en el número 8 muchos años. Cuando mi suegra se tuvo que ir, él se compró enfrente, en la misma calle, unos bajos, una casita. Y allí acogió a este muchacho que le digo, un tal Ángel”.

“Ese chico tenía unos problemas. Era esquizofrénico. Se portaban bien. Él lo cuidaba, él le pagaba las mujeres. Me decía a mí que como hombre no le atraía, que lo quería como a un hermano, como a un hijo. Porqué lo sacó de la calle”.

“La gente hablaba que eran pareja porqué iban juntos a comprar, iban juntos a todo -exposa la Silvia-. Pero yo he conocido a mi tío muy feliz, sin preocuparse de lo que dijese la gente”.

Juanita va consultar a la seva família si li semblava bé que deixés a l’Ángel la caseta que s’havia comprat. “Le dijimos que más valia que se la dejara a él, porqué había sido su compañero”. Així va ser com va fer testament a favor d’aquest noi.  

Ungles llargues, per obrir les cartes

Un altre membre de la família també en parla. "Juanita era hermana de mi abuela -explica Javier Pérez-. Cuando yo era pequeño, le preguntaba por qué llevaba las uñas largas y no me lo quería decir. Si insistía, acababa diciéndome que era para abrir los sobres de las cartas".

Javier conta que "nunca estuvo dentro del armario. En su pueblo ya hacía lo mismo que hizo después en Vilanova. Llevaba el pelo largo. Hizo la mili estando ya aquí".

La incomprensió sovint penetrava fins i tot en àmbits molt propers. "Vivía con su madre. Ella lo tenía medio aceptado. Pero tuvo una discusión muy fuerte con ella cuando empezó una relación con una persona. Tras discutir con él, dejó de hablarle y se marchó de su casa".

Anava sovint al bar Nopi, a la plaça Llarga. Un local on hi confluïen també altres gais.

"Empezó a cantar". El seu nebot net recorda que el contractaven per actuar en casaments i comunions i per animar festes. Interpretava coples, música espanyola, flamenc, rumba...

"No iba vestido de mujer, pero llevaba tacones y medias. Se depilaba el pecho y se maquillaba. Llevaba uñas y pelo largo".

“Jo li feia les ungles”

Una de les persones que el contractava per pintar la seva casa era la Marga García, que va regentar el quiosc del cap d'amunt de la Rambla. "La Juanita i la Jesusa pintaven pel seu compte. Molta gent no els volia contractar. Però sí que els llogaven persones a qui els queien en gràcia. Quan la Juanita venia a casa meva, es quedava a dinar. Després, jo li feia les ungles. Li agradava que li posés brillantor incolora".

-Parlava alguna vegada de com era la seva vida en mig d'una població que el veia com una persona rara?

-"La Juanita s'ho passava molt, molt malament. Quan es va jubilar, va acollir a casa seva un noi de 21 anys, alt i molt guapo. Discapacitat. El feia anar molt net. El duia a comprar-li roba. El tenia a casa com si fos un fill".

Carles Castro, director de l'Eix Diari, recorda que el seu pare, que també era pintor, va treballar amb la Juanita pintant l'edifici Bahia Blanca, a Ribes Roges, quan s'estava acabant. El Carles era llavors un menut que a vegades acompanyava el pare a la feina i jugava i corria entre els pintors. "La Juanita era molt bona persona, molt divertit. Mentre treballava, escoltava música en una ràdio que portava. Posava, sobretot coples, Rocío Jurado, Rocío Durcal..."

Ricard Sagarra, des de la seva parada al Mercat de Mar, assegura que "no els molestava que la gent els digués Juanita i Jesusa, ells també s'ho deien l'un a l'altre".

Cantant a l’Apolo de Barcelona i al Kansas vilanoví

Teatre Apolo

Té present que, a més de fer de pintor, Juanita actuava al Teatre Apolo de Barcelona. "Era ballador i cantant de coples". A Vilanova actuava al Cine Kansas, el local a l'aire lliure on a l'estiu es feien sessions cinematogràfiques (carrer dels Escolapis, cantonada amb Tetuan, ara un solar usat com a aparcament). "Entre pel·lícula i pel·lícula, feien un show que es deia Carrusel de Variedades, en el que intervenia la Juanita. Tenia ànima d'artista. Era baixet, amb els cabells llargs, amb 'caracolillos' al clatell i engominats", explica Ricard.

Recorda, també, el bar Nopi, que el portava un gai a qui li deien La Cartera perquè treballava a correus. I La Banquera, un altre homosexual empleat en una sucursal bancària de Vilanova.

L'editor Quico Mestres conserva el record dels dos, coincidint amb la sortida de dos-cents treballadors de la desapareguda FISA. "Quan els obrers de la fàbrica es creuaven amb els gais, els llançaven una pluja de xiulets. Especialment un, avui dia pràcticament i feliçment desaparegut, que els nois deixaven anar en creuar-se amb una noia guapa i que feia "fi-u, fi-uuuuuuu!". Els pintors responien "Adiós, guapos" als que alçaven el guirigall mentre anaven sortint al carrer, partint-se de riure.

La Jesusa viu fora de Vilanova

"La Jesusa va viure a la casa dels Titis, a la plaça de l'església de la Geltrú. Pentinava la seva mare i li feia uns monyos espectaculars", té present Ricard Sagarra. El recorda com a més tímid que el seu company.

La gran amiga de Juanita, la Jesusa, va deixar Vilanova uns anys enrere.

Cendres al bosc petit

La seva esquela

En su casa tenía todo de jaulas, con todo tipo de pájaros -recorda la neboda Silvia-. Le encantaba comer pipas de loro. Compraba dos sacos de pipas naturales, no tostadas. Y allí pasábamos la tarde, en su casa. Teníamos un cubo y tirábamos allí las peladuras. Nos contaba de su día a dia. Pero de otras cosas, como de su juventud, a mi no me ha contado nada”, lamenta.

Li agradava molt anar a la platja, a prendre el sol. I a buscar espàrrecs.

Quan es va posar malalt, va estar 27 dies ingressat als Camils. “Aquí en casa habíamos decidido todos incinerarnos. Y me dice a mí un dia: “Ana, a mí no me queméis, que a mi no me gusta el fuego. Pero, a los pocos días, me dice: “Ana, sé que no te gusta el cementerio”. Y yo digo: “No, no me gusta”. “Pues, como no te gusta el cementerio, cuando me muera me quemas. Pero no me tires como a tu hijo, al mar -un fill de la cunyada havia mort i van escampar les seves cendres al mar-. Me tiras a donde voy a por espárragos”. Él iba mucho al ‘bosc petit’, que está más allà de donde estaba el casino, en la carretera de Sant Pere de Ribes. Cuando le incineramos tiramos las cenizas allí. Para que se sintiera libre”.

“Lo ha querido tantísima gente”

Yo entré a trabajar en una tienda y una clienta que lo conocía le dijo a otra: “¿Sabes quién es esta chica? Es la sobrina de la Juanita”. Yo siento que sigue vivo porqué lo recuerda mucha gente. Lo ha querido tantísima gente...”, conclou la Silvia.

L'anell de la Juanita, que ara porta la seva cunyada i no se'l treu mai

La verdad es que en esta casita ya no entramos, al estar este chico... Y cuando la vendió no nos dijo nada. Nunca nos ha dicho si queremos algo de Juan, de recuerdo. Bueno, tengo el anillo de él. Esto sí -riu-. Se me està gastando hasta la piedrecita... Me lo puse y no me lo quito para nada”.

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